miércoles, 23 de octubre de 2019

Palabras simbólicas concentradas




Bert Hellinger señala tres componentes de la dicha en la pareja, en forma de «palabras simbólicas concentradas». Serían tres expresiones «mágicas» que abren las puertas de la felicidad en la pareja: «sí», «gracias» y «por favor». El «sí» es la llave maestra, el gran afirmativo de la existencia, y cuando sentimos el «sí» hacia una pareja, le regalamos lo que más perentoriamente todos necesitamos: querer al otro tal como es y ser queridos tal como somos. Y cuando nuestra pareja siente el sí hacia nosotros, nos sentimos profundamente vistos, conmovidos y abiertos. Este sí significa: «te tomo tal como eres», «asiento a lo que te conforma tal como es, y no pretendo que sea distinto». Me ilumino, me conmuevo, abro mi corazón a tu ser. Cuando esto ocurre en una pareja, ambos se experimentan ligeros, expandidos, luminosos y elevados. Imaginemos lo contrario, por ejemplo, que el mensaje que recibimos o damos a nuestras parejas fuera directa o indirectamente: «No me gusta como eres, tienes que cambiar para ajustarte a mis imágenes de cómo deberías ser». Entonces, el corazón se encoge. Por el contrario, cuando experimentamos la vivencia de «aprecio quién eres, aprecio que estés ahí, me concierne lo que vives», la relación cambia completamente y aumenta la cuota de bienestar. 

Imaginemos también que nuestra pareja nos sonríe o le sonreímos, como diciéndole «gracias»: gracias por existir o gracias por estar aquí, gracias por nuestro encuentro, nuestro camino, por quererme, por ser como eres, por nuestros frutos… Me parece que pocas cosas hacen tanto bien como la gratitud: amplía y extiende el corazón de quien la da y de quien la recibe. ¿Puede haber algo más bello y feliz en la pareja que experimentarnos agradecidos? Y seguramente no sólo en la pareja, también con los padres, con la vida, con las personas que nos rodean, etcétera. 


Y, cuando sentimos y decimos «por favor», entonces arriesgamos y nos acercamos al otro desde nuestra ternura, nuestra vulnerabilidad, nuestra más profunda humanidad, ofreciéndole nuestra fragilidad, nuestra piel sin durezas. Y al arriesgar podemos ser recompensados con las mieles del encuentro verdadero, despojado de roles, formalidades y vestiduras.

Joan Garriga
Del libro El buen amor en la pareja

Encontrando sentido






Esa es una frase tranquilizadora y realmente cuando comprendemos esto la vida, con cualquier acontecimiento que nos ocurra, fluye en nosotros y fluimos con ella.

Más allá del encontrar sentido a la vida, que es un concepto muy amplio, los invito a ir poco a poco encontrando los para que de sus acontecimientos. Siempre los eventos más fuertes y dolorosos traen consigo las enseñanzas y saltos cuánticos más profundos en la persona y así también trae los bloqueos más grandes. Entonces suele ser más difícil encontrar esos aprendizajes.

Cuando de corazón realmente creemos que nuestro espíritu es más grande y más sabio que nosotros mismos y que nos guía para nuestro aprendizaje, comprendemos profundamente que sabe lo que hace y es lo mejor para nosotros. Allí empezamos a confiar plenamente en nuestro plan de esta vida y que es plan tiene un sentido. Aquí es importante resaltar que nuestro espíritu tiene como objetivo su evolución y nosotros, en este plano, por regla general no estamos en sintonía y nuestros objetivos difieren de ese fin mayor.

Esto es muy importante, ya que perdemos de vista el objetivo real que gobierna nuestra vida y los acontecimientos que pasan. Así estamos enfocados, por ejemplo, en el dolor de nacer en la pobreza mientras que el espíritu eligió esa circunstancia para aprender a valorar lo simple y sencillo de la vida y el apoyo de la familia. 

Para entender esto más claro, siempre uso analogías del colegio.  Nuestro espíritu, comparándolo con las personas que estructuraron el pensum de estudio, tienen como objetivos en 1er grado, entre otros, que aprendamos a restar llevando para poder dividir más adelante y por lo tanto diseña una serie de tareas y aprendizajes que nos llevan después de un tiempo y trabajo a aprenderlo. Pero nosotros como los alumnos no tenemos idea hacia donde esos contenidos diarios nos están llevando solo vamos al colegio todos los días y la maestra nos da una clase diaria. Como alumnos nos cuesta mucho aprender a restar, no entendemos, no nos da la cabeza, nos frustramos, lloramos, es muy difícil o por lo contario fluimos perfectamente con el aprendizaje. No sabemos para que sirve, no sabemos en que lo vamos a usar y si no lo aprendemos repetimos ya que hay objetivos primarios que si no se aprenden seguimos repitiendo hasta que se completen.

Es igual a este ejemplo, nuestro espíritu tiene objetivos primarios que quiere cumplir para evolucionar y hasta que no los cumpla repetirá de muchas maneras hasta que aprendamos. Y nosotros estamos inmersos en los eventos y las circunstancias y no vemos el para que lo necesitamos y puede llegar a niveles de frustración tan grande que hasta claudicamos. 

Este escrito no pretende profundizar en el sentido de la vida de cada uno, lo que pretende es explicar un poco como está diseñado el sistema para que los que quieran puedan dar el permiso de empezar a confiar en que nuestro espíritu tiene un objetivo, un plan y unos eventos diseñados sabiamente para este fin, aunque nosotros estemos frustrados y molestos porque nuestras emociones no nos permitan ver esos objetivos. Muchas veces estos acontecimientos no son los que queremos o esperamos de la vida y por eso claudicamos. Tenemos todo el derecho de no hacer el trabajo, eso es parte de nuestro libre albedrío, pero tenemos que estar conscientes que repetiremos la lección hasta que la integremos.

Empecemos por confiar en una fuerza mucho más grande y mas sabia nuestra que está ayudándonos a evolucionar y así poco a poco encontraremos el sentido a lo que nos pasa y estaremos en paz con la vida y con nosotros mismos.

Rosana Gutierrez
@haciendotrabajointerno1621

martes, 9 de abril de 2019

TOMAR A LA MADRE





¿Qué significa esto de “tomar a la madre”? Cuando hablamos de tomar a la madre estamos hablando del vínculo, independientemente de la relación.

Tomar a la madre es prácticamente un dogma de la teoría y pensamiento de Bert Hellinger y está presente en todas sus enseñanzas. Dice que todo ser humano sin su madre está perdido, que cuando se ha debilitado el vínculo con la madre vas como perdido por la vida.

Desde las Constelaciones Familiares lo que se trabaja es fortalecer el vínculo con ella más allá de la relación que tengas o hayas tenido; por eso se llama el Camino hacia la Madre.

Cuando hablamos del vínculo con la madre, estamos hablando de niveles muy profundos, de aquello que conecta de forma esencial con ella. Es deslizarse en dos niveles, puesto que puedes tener una buena relación y tener el vínculo debilitado y sin fuerza o puedes tener fortalecido el vínculo pero no tener la mejor relación. Es, por tanto, moverse en dos dimensiones: el vínculo y la relación.

Tomar a la madre es uno de los temas más sustanciales que puedes encontrar dentro de los conocimientos que expuso Bert Hellinger en las Constelaciones Familiares.

Observa esto: biológicamente tu madre es el medio por el cual llegaste a la vida; fuiste gestad@ y tomaste nutrientes, agua, vitaminas, minerales y proteínas durante nueve meses hasta que pudiste desarrollar tu cuerpo y conseguiste nacer san@ y salv@ a la vida. Además, durante unos largos años te cuidó lo mejor que pudo y te dio lo que fue capaz de darte con los recursos que tenía. Por eso este vínculo es el más importante, no existe otro igual, ni nunca volverás a estar igual de cerca a otro ser humano que cuando estabas dentro de tu madre. Ni siquiera con la pareja ni con la persona que sientas más cercana en tu día a día vas a estar tan conectad@ como dentro del vientre de tu madre.

El camino hacia la madre es un caminar que te lleva de vuelta a ella, de vuelta a restablecer lo que habías perdido. Este camino puede ser confrontador, te puede demandar fuerza o determinación, te requerirá del desapego de lo que te habías contado sobre ella y sobre tu vida y te retará a dejar de cuestionarla y criticarla, a salvarla o compensarla. Te permitirá ver su humanidad y su divinidad y a verla en ti de una forma como nunca antes te hubieras imaginado.

¿Qué ocurre cuando empiezas a trabajar el vínculo con ella? Cuando puedes empezar a trabajar el vínculo con la madre, todo lo relacionado con lo femenino y con la línea materna empieza a fluir: el estar nutrido o desnutrido, los recursos, y también las relaciones afectivas. La forma en cómo nos vinculamos con

con la madre determina también cómo nos relacionamos con la pareja y con los hijos.

Autor desconocido